Aprendizaje
autónomo: eje articulador de la educación virtual.
Al menos en el contexto de hoy, las máquinas no
aman, no sienten ira ni pueden vivenciar la experiencia de imaginar situaciones
ni de contemplar un atardecer. En cambio pueden volar, surcar las aguas,
atravesar valles montañas, perforar la tierra, resolver complejos problemas
matemáticos, simular la dinámica de una ciudad habitada, tener el rostro de
Albert Einstein o de Asimov.
¿Pero qué les falta a tales dispositivos y
réplicas?: la vida, el hálito más asombroso y complejo de todos los fenómenos
por cuanto sólo pueden producirse a partir de ella misma y porque, al tomar
forma en el ser humano, ha propiciado la existencia de seres con miles de
interconexiones internas generadoras de pensamiento, intuición, expresión
lingüística, autodeterminación y otras posibilidades.
El
ser humano es vida pensante y compleja que ingenia instrumentos y que tiende a
proveerlos también de vida, así sea en sentido figurado.
Educación
virtual: calidad y calidez
Un currículo para la educación soportada en la
virtualidad requiere colmarse de vida, como tiene que ser para toda modalidad,
bien sea presencial o a distancia. Además, debe propiciar el ambiente para que
el estudioso no se condicione con las supuestas verdades del tutor, o
simplemente se limite al cumplimiento de tareas y memorización de contenidos.
La
educación virtual tiene cómo generar vida. Para ello cuenta entre sus
componentes con el uso activo de herramientas infovirtuales, permanente
investigación, contenidos orientados hacia la aplicación práctica en diversos
contextos para que sean significativos y docentes perfilados para orientar y
acompañar.
También, la educación virtual dispone del aprendizaje autónomo que ayuda al
estudiante a que éste sea protagonista de su propio proceso de formación,
que lo transforma de sujeto pasivo a sujeto activo capaz de autodeterminación
para cumplir metas cognitivas y personales. Tal aprendizaje está soportado en un ambiente de
motivación y automotivación, amistad, afectividad, interacción entre
aprendientes (docente-estudiantes, estudiantes-estudiantes), ética, exigencia y
respeto.
Las máquinas y demás insumos y recursos para el
aprendizaje sólo se vuelven dinámicos y reveladores de significados cuando se
convierten en mediadores pedagógicos. Es decir, cuando se consideran los
elementos tecnológicos, investigativos y disciplinares en contexto, pero
también los aspectos pedagógicos enfocados más allá de la memorización y de la
acumulación de datos e informaciones.
La autonomía que se genera en el estudiante debe
orientarse al uso de los textos como pretextos para potencializar competencias
y fortalecer el pensamiento complejo. Es una decisión que se basa en el hecho
de que el conocimiento es relativo (lo que hoy se revela como verdad, mañana se
toma como una sustentación rebasada por nuevos hallazgos), y en que el ser
humano tiene capacidad para discernir con responsabilidad sobre aspectos que le
convengan. Es asumir la realidad de hoy que exige aprender a aprender de
distintas fuentes de información y de conocimiento. Es una determinación que,
además, se sustenta en la necesidad de proporcionar para la modalidad de
educación a distancia unas estrategias que partan de la concientización de que
debe aprenderse por convicción, mas no por presión del docente.
Aprendizaje autónomo
El
aprendizaje autónomo, entendido como la facultad de dirigir el propio proceso
para entender y comprender la realidad, tiene que contar con la participación
de varios elementos para hacerlo viable y efectivo, como por ejemplo:
Elemento tecnológico[aom2] : las tecnologías de la
información y de la comunicación, Tic, se convierten en ayudas eficaces
más allá de la presunción de que porque las comunicaciones y la información
hagan parte hoy de la cultura global, entonces hay que emplearlas para superar el analfabetismo
funcional; ellas facilitan y estimulan la interacción para:
- Adquirir habilidades instrumentales y destrezas a fin de
descifrar códigos desde el lenguaje propio que va impregnando la telemática en
los medios que soporta.
- Acceder de modo ágil y rápido a
fuentes de información.
- Promover pautas que orienten el acto de discriminar información tan
variada, caótica, contradictoria y a veces inabordable por lo inadecuada o
compleja.
Aprender de modo colaborativo y cooperativo sin
importar fronteras de tiempo ni espacio, lo cual permite consensuar, entrenarse
en el desempeño de roles, producir de modo más exigente y contribuir a formarse
en el ser.
Elemento investigativo: la investigación misma es la
que ha traído al ser humano hasta los actuales niveles de desarrollo, época
denominada era de la información y del conocimiento.
En
el aprendizaje autodirigido se requiere buscar por cuenta propia más
información de la que pueda proporcionar el tutor o docente, y procesarla con
aprendizajes previos para convertirla en conocimiento.
Se ha de experimentar a cuenta y riesgo, y tomar el
error no como fracaso, sino como oportunidad para depurar y mejorar procesos.
El aprendizaje autónomo, en su búsqueda de perfeccionamiento, sigue el camino
que toman las ciencias: actúa mediante la técnica del ensayo error y, mediante
logros y fracasos, reorienta sus acciones y emprende nuevos desafíos.
La
investigación coadyuva a romper o evitar dependencias en relación con el
docente o tutor. Conduce a
pensar por sí mismo, a generar texto y conocimiento e innovar, a tomar
decisiones propias y argumentar con base en evidencias y datos soportados desde
el campo experiencial y documental; del experiencial, al partir de la
indagación de vivencias propias o de otros para negociar significados; del
documental, cuando se fundamenta el discurso en códigos compartidos e
instrumentos unimediales, multimediales y textuales.
Contenidos
significativos: como es de recordar, los textos son aquí en el
aprendizaje autónomo, pretextos para potencializar competencias y fortalecer el
pensamiento de orden superior. Los contenidos deben dar cuenta de la disciplina
o ciencia que se aborda; deben
ser pertinentes, complementarios y tener aplicabilidad en la realidad del
entorno, además de trascender al generar actitudes y fortalecer aptitudes que
también sean de aplicar en contextos reales.
En términos simples, se ha definido competencia
como un saber hacer en un contexto; otra definición es: un cúmulo de
comportamientos que hace eficaces a los profesionales en determinadas
situaciones y contextos.
Por su parte, el pensamiento de orden superior se refiere al
razonamiento deductivo, al análisis de una situación, la solución de problemas,
la comparación de elementos, la toma de decisiones, la capacidad de evaluar
(controlar y autocontrolar) procesos. Son superiores porque requieren
procesos mentales complejos; por ejemplo, autoevaluar tiene un proceso
implícito metacognitivo en el sentido de monitorear y revisar el propio proceso
y establecer estrategias de mejoramiento.
Exigencia a
los egresados.
El resultado de una encuesta realizada en el año
2003 en el contexto del proyecto europeo sobre investigación que indagaba sobre
cuáles capacidades genéricas solicitan las empresas a los egresados
universitarios, determinó en orden de prioridad que se requieren las
siguientes:
1. Capacidad de aprender.
2. Capacidad de aplicar los conocimientos en la
práctica.
3. Capacidad de análisis y síntesis.
4. Capacidad para adaptarse a las nuevas
situaciones.
5. Habilidades interpersonales.
6. Capacidad para generar nuevas ideas
(creatividad).
7. Comunicación oral y escrita en la propia lengua.
8. Toma de decisiones.
9. Capacidad crítica y autocrítica.
10. Habilidades básicas de manejo de la
computadora.
11. Capacidad de trabajar en equipo
interdisciplinario.
12. Conocimientos generales básicos sobre el área
de estudio.
13. Compromiso ético (valores).
14. Conocimientos básicos de la profesión.
15. Conocimiento de una segunda lengua.
16. Apreciación de la diversidad y
multiculturalidad.
17. Habilidades de investigación.
De otro lado, la misma fuente cita una lista de
cualidades que un investigador debe tener, y basa la afirmación en un informe
europeo sobre las relaciones entre el sistema de educación superior y el
Espacio Europeo de Investigación. Las cualidades son las siguientes, y esta vez
no hay un orden de prioridades, según afirma la fuente:
a. La lógica, el razonamiento inductivo-deductivo y
de simulación; el pensamiento crítico y la capacidad de definir y resolver
problemas.
b. La creatividad y la curiosidad.
c. El trabajo en equipo.
d. El tratamiento, la interpretación y la
evaluación de la información.
e. Las prácticas multi, inter y transdisciplinares.
f. El espíritu de empresa y la capacidad de
autodefinición del trabajo.
g. La práctica ética.
h. La capacidad de comunicación.
i. La capacidad de anticipación, el análisis de
riesgos, la prospectiva.
Como se observa, los hallazgos son de la realidad
europea, pero pueden servir de espejo para América Latina, en especial
Colombia, donde el Gobierno, mediante el Instituto para el Fomento de la
Educación Superior, ICFES, busca potencializar competencias al basar en ellas
los exámenes de aspirantes a las universidades, y también al determinar éstas
como componentes básicos de los Exámenes de Calidad en Educación Superior,
Ecaes.
Otro aspecto de reconocimiento de la necesidad de
fomentar las competencias, lo que muestra interés por esta forma de medir la
educación, es el Acuerdo de Cooperación International suscrito con la UNESCO
(Acuerdo Nº 93 de febrero de 2003), en el que además de otros consensos, se
consideran la sistematización y divulgación de información sobre la lectura y
la escritura.
Al respecto, dice el acuerdo que “En los países de
Iberoamérica existe un saber acumulado muy valioso sobre la lectura y la
escritura, un saber que se ha venido desarrollando en las últimas décadas en
proyectos, universidades, institutos y centros de investigación”. La afirmación
indica un énfasis en la lectoescritura, pero la intención de esta cita es
ilustrar el interés por las competencias.
La
educación virtual requiere, para superar los límites del aula tradicional, un
componente de aprendizaje autónomo que articule los demás elementos, y unas
estrategias que superen el enciclopedismo en aras de la formación de un ser
humano y de un profesional integral, apto para interpretar los retos que le
plantea el mundo complejo de hoy, y hábil para actuar en contexto.
Estudiar por internet es una opción responsable entre oferentes y demandantes.
En este sentido, los centros de educación superior han de propiciar la
infraestructura adecuada que, más que sobresalir por su ostentación tecnológica
y adelantos futuristas, asegure la existencia de un aula virtual agradable,
ágil y humana que genere aprendizaje autónomo y significativo para la
autogestión del conocimiento. Por su parte, los estudiantes deben tener muy en claro que ganan en
habilidades infovirtuales, inmediatez en la consecución de información y
lexibilidad en cuanto a manejo de tiempos y espacios porque no están atados a
horarios ni a desplazamientos físicos, pues la red permite una interacción en
tiempo real (síncrona) y en diferido (asíncrona); además del acceso al
campus virtual desde cualquier lugar que tenga conexión a internet.
Pero
también deben concientizarse los estudiantes de que el nivel de exigencia
académica es alta, y que tiene que serlo porque ambos (institución y
estudiantes) pactan de modo implícito un compromiso social y entran en el
sistema de competición que genera la cultura; los dos se juegan su
función social, una inversión y el prestigio; unos como formadores, otros como
ciudadanos y profesionales que requieren participar en el mundo social y
laboral.
El
estudiante obtiene autonomía al lograr criticidad e independencia intelectual;
al ser capaz de reestructurar el pensamiento a partir de textos ajenos que se
han balanceado desde la auscultación cuidadosa y argumentada de saberes previos
y nuevos; al establecer
estrategias para dinamizar el propio aprendizaje; al concientizarse de
qué y cómo se aprende y qué y cómo mejorar el proceso, al tomar decisiones
propias en el campo personal y profesional; al procurarse en las tareas
académicas posibilidades de crecimiento en el campo de las competencias; al ver en los errores no
fracasos, sino oportunidades para emprender mejoras.
Hay más indicadores que muestran la existencia de
autonomía; por ejemplo, la
capacidad de generar textos propios y de autocontrolar todo el proceso de
aprendizaje. Pero basta decir por ahora que el aprendizaje autónomo
tiene que ser una política curricular de la educación y no una posibilidad
ofrecida por algunos docentes o tutores conscientes de esta necesidad y
ventaja. Debe ser parte de
la cultura de la comunidad académica o, para expresarlo en términos de la red
ciberespacial, debe ser parte la cibercultura educativa.
[aom1]Desde
mi punto de vista personal, las máquinas solo son una herramienta mas, cuyo fin
es facilitar el trabajo a las empresas.
[aom2]Estoy
de acuerdo en que el factor tecnológico no asegura una mayor eficacia al
intentar buscar información, no nos podemos negar a usar la tecnología, toda
vez que la misma es parte del presente, todo el mundo se basa en las
computadoras y por lo tanto debemos adaptarnos al ritmo de vida actual.
[aom3]Aquí
tocamos un término clave en la educación a distancia y es el compromiso, no por
el hecho de ser una educación a distancia debemos tomarlo a la ligera, al
contrario debemos automotivarnos para que en un futuro podamos decir con orgullo
que somos profesionales de calidad, debemos de aprovechar cada espacio de
tiempo y no excusarnos en que no tenemos tiempo ya que el tiempo no lo damos
nosotros mismos
[aom4]Autonomía
es lo que debe caracterizar a los estudiantes que estudian este tipo de
carreras.
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